Clasificación de la Memoria

La memoria

La memoria humana es la capacidad de almacenar información en el cerebro posibilitando su posterior recuperación. Gracias a ella podemos desenvolvernos en la vida cotidiana, ejecutando actos tan simples como lavarnos los dientes, o tan complejos como recitar el Quijote con puntos y comas. Hay que distinguir, sin embargo, varios tipos de memoria según su duración y finalidad.

(*) A propósito de la memoria a corto plazo, si realizáis el 1er ejercicio de Ludomemo Interactivo del área de memoria observaréis la dificultad de recordar, además de las cifras, el objeto que hay que sustraer de la caja. Haced la prueba.

En primer lugar hablaremos de la memoria sensorial, que nos llega a través de los sentidos y, en cierta forma, otorga a nuestra existencia una sensación de "continuidad". Es una memoria muy breve, tan sólo unos segundos y no participa de los procesos que nosotros relacionamos con la memoria tradicional. Viene, como hemos mencionado anteriormente, a través de los sentidos e inmediatamente desaparece o se transmite a la memoria a corto plazo.
La memoria a corto plazo (MCP) es aquella que almacena información durante un lapso menos breve de tiempo (alrededor de 30 segundos). Es la memoria que utilizamos al recordar un número de teléfono, leer una carta, etc. Para que una tarea de aprendizaje resulte efectiva es conveniente evitar la saturación. Agrupándola por bloques conseguiremos fijar mejor la información. Es ahí donde entra una segunda fase de la MCP conocida como memoria de trabajo, que nos permite realizar tareas que se prolongan más allá de la capacidad que nos otorga la MCP.
La memoria a largo plazo (MLP) es aquella que apenas tiene límites en cuanto a capacidad de almacenaje y duración de la misma (que no recordemos a veces la información almacenada no significa que ésta se haya borrado).
Hay que distinguir dos tipos básicos dentro de la MLP:

-La memoria Episódica
-La memoria Semántica

La memoria Episódica es aquella ligada a hechos concretos como un aniversario, un día de pesca o una situación embarazosa.
La memoria Semántica tiene más que ver con la percepción del mundo que nos rodea a través de conceptos: el lenguaje (el significado de perro, árbol, etc) o las matemáticas.
Existiría una segunda categoría conocida como memoria implícita o no declarativa, que es aquella relacionada con acciones que hemos aprendido de forma repetitiva a través de la práctica o de hábitos (lavarnos los dientes, ir en bicicleta, firmar, etc).

Consejos para recordar-
Siempre se recuerda mejor lo primero y lo último de una lista.
Si asociamos un dato con algo exótico o extraño quedará más fijado en nuestra memoria.

Es bueno recalcar la importancia del olvido. El olvido es un proceso natural y necesario que elimina todos aquellos aspectos superfluos dentro de un recuerdo. No necesitamos saber cada detalle de cada situación vivida. Además de innecesario resultaría extremadamente complicado rebuscar entre tanta información un dato concreto. Con el tiempo, además, se puede producir el desvanecimiento de aquellos datos que no han sido requeridos. Por supuesto, la cantidad de información retenida dependerá siempre de la intensidad con que ésta haya sido memorizada (interés, emoción ligada al evento, o reglas mnemotécnicas). Uno de los aspectos básicos en la calidad de nuestra memoria se basará en la estrategia organizativa que establezcamos. Si poseemos una buena técnica para ordenar nuestros recuerdos siempre nos será más fácil recuperarlos.

     Recordamos mejor lo que nos emociona.
     Recordamos mejor lo que nos sorprende.
     Recordamos mejor lo que nos interesa.

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